Se Realizó Exitosamente la Convención Regional Juvenil, organizada por la Iglesia “Generación de Josué”

Las Buenas Noticias – “AMAR SIN IMPORTAR COMO ME TRATEN” POR ALEX LOPEZ, EVANGELISTA

El que no tiene metas, ya llegó.

Las metas no son para enero, son para la vida. Y he aprendido, que el que no tiene metas, ya llegó.

Nadie sale de la casa sin rumbo. 

Siempre sabe a dónde va, qué hará y cuando regresará. 

Sin embargo, aunque vivimos día a día con metas de destino, generalmente somos un barco a la deriva cuando de metas de vida se trata. 

Vamos por donde nos lleve el viento.

El peligro es simple. Viviremos siempre en donde estamos y con lo que tenemos. Pero la vida es más que esto. Nosotros existimos para dar gloria y honor a Dios.

Nuestras vidas, como un todo – y no un día por la mañana a la semana – deben glorificarle. Establecerse y trabajar por alcanzar sus metas en su vida, es parte de su adoración a Dios.

El apóstol Pablo tenía bien claro su meta. “Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado.” 1 Corintios 9:26 y 27.

La meta de Pablo era alcanzar la vida eterna en Cristo Jesús y predicar el evangelio de Dios a todos los gentiles. 

No tenía miles de metas, esta meta dirigía su vida. Sus viajes misioneros descansaron sobre estos dos propósitos.

Un año escribí todas mis metas. 

Cualquiera que las hubiera leído hubiera dicho, qué impresionante. La verdad, inspiraban. 

A finales del año siguiente encontré por ahí dichas metas y me confrontó. 

Habían sido sólo ilusiones complejas de las que no cumplí con ninguna.

Aprendí, más vale tener pocas metas, realistas, alcanzables y que convierto en mi rutina diaria, que muchas que inspiran y olvidarlas.

Ahora mismo, establézcase metas que apunten al cielo y que apunten al suelo.

Le dejo algunas ideas de metas diarias hacia el cielo: Huir de la tentación, leer su palabra, ser un fiel diezmador, ser generoso con el necesitado, amar sin importar como me traten, compartir de Cristo.

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