Colaboración

Estimados Amigos,
“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora…” Filipenses 1:3-5
Colaboración: Eso es lo que iba a ocurrir cuando Eliseo apareció en Sunem. Eliseo siendo aquel quien ahora poseía la unción de Dios. Sabemos que él había caminado con el poderoso Elías y que se le había otorgado el deseo de tener doble porción de la presencia del Señor. En ese día cuando Eliseo llegó a Sunem no sabemos cuántas personas sabían que él cargaba doble unción de Dios suficiente para esa generación. O quizás habían personas que estaban totalmente desapercibidas al hecho de que el profeta quien personificaba la unción había llegado a la cuidad. Pero lo que sí sabemos es la respuesta de una mujer que vivía en aquel pueblo. En II Reyes 4:8, esta mujer era importante y ella le invitaba insistentemente a su casa a que comiese; y cuando él pasaba por Sunem, Eliseo iba a la casa de ella a comer. Esta mujer no se complació en simplemente saber que la presencia de Dios está en Sunem, sino más bien ella lo invitó a que se quede en su casa a comer.
La respuesta de la Sunamita a la presencia de Dios y al ungido de Dios fue intencional, pues ella no quería ser una espectadora sino más bien ella quería establecer una colaboración…ella simplemente está respondiendo a la presencia del Señor. Esta mujer sunamita se identifica con la unción y la presencia del Señor.
A medida que leemos la historia de la Sunamita, podemos ver que desde el “primer día” fluyeron muchos eventos supernaturales. Su inversión en la presencia de Dios y en los propósitos de Dios al comienzo fue mínima. En su “primer día” lo único que hizo fue establecer una relación con el ungido y lo invita a comer. La decisión de la sunamita hizo honor al nombre de su pueblo, ya que Sunem significa “lugar de descanso” y eso fue lo que ella le proveyó al ungido. Aun la más mínima inversión en la unción es vista y marcada por Dios. ¡Tú decisión de involucrarte con Dios y de unirte a los propósitos de nuestra Padre ha llamado la atención de los cielos! ¡Tú colaboración le causa alegría a nuestro Señor y es testimonio para muchos! ¡Así que prepárate: hay más por venir!
[¡Esta es la Ira parte de una serie de cuatro textos!]
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Con regocijo,
Rev. Peggy I. Kennedy

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