Mi Experiencia Personal con Dios

Soy Licenciada en Enfermería, trabajo 25 años en un hospital semiprivado. Hace exactamente 21 años y 11 meses, que viví la experiencia más maravillosa de mi vida. A raíz de una enfermedad rara en mi madre, comenzamos a leer la Biblia, orientados por un profesor de escuela, obviamente éramos religiosos, pero jamás habíamos experimentado nada de lo que viene después. Mi madre fue sanada milagrosamente en un abrir y cerrar de ojos. Ella había prometido a Dios servirle con toda su familia y ahí estaba incluida yo también, ¿qué les parece?
Al principio me gustó la iglesia, el calor fraterno que encontré, pero pasaron 9 meses y comencé a darme cuenta que no me convenía mucho que digamos, pues hasta ese momento estaba esforzándome demasiado y no conseguía sacar de mi mente y de mi ser las cosas que había intentado dejar. Me gustaba bastante beber y asistir a fiestas populares, de manera que me estaba quemando por dentro, mis pies iban a la iglesia pero mi mente todavía estaba ligada al mundo que intentaba dejar. Me deprimí bastante, conversé con una hermana que era mi amiga, le expresé lo que sentía y ella me sugirió que conversara con Dios sin reserva alguna, sinceramente, pues sólo El tenía la respuesta. Así que, esa noche hablé con toda sinceridad con nuestro gran Dios Todopoderoso. Le dije que había tomado una determinación, ya que no había observado un cambio total en mi vida entonces era preferible volver atrás y no ser piedra de tropiezo para nadie a menos que Dios cambiara mi vida de alguna manera.
Había escuchado acerca del bautismo con el Espíritu Santo, pero nadie me había explicado qué era aquello, ni yo pregunté, pero lo cierto, y Dios lo sabe, es que después de algunos días de haber conversado con Dios, asistí a un culto familiar en mi casa, estaba triste, pues ya se estaba cumpliendo el plazo que había dado, imagínese yo dando plazo, pero realmente nuestro Dios es maravilloso. Esa noche se predicó un mensaje muy sencillo y esas palabras impactaron mi vida. De repente sentí como una llama de fuego que caía a mi cabeza y recorría todo mi cuerpo y volvía a salir por mis ojos, mis dedos, era una sensación fantástica que yo no comprendía, intenté pedir ayuda a mi madre que se encontraba frente a mí, pero no pude pronunciar palabra alguna, abría mi boca y decía palabras que no entendía en absoluto, pero algo tremendo estaba ocurriendo en mi vida, aquella llama de fuego entraba y salía de mi cuerpo.
Caí, de rodillas al suelo y mis lágrimas comenzaron a fluir en gran manera, aquello sacudió mi cuerpo por espacio de más de una hora; no podía levantarme del suelo, los hermanos estaban alrededor mío, algo grandioso había ocurrido en mi vida; yo podía sentirlo. Cuando levanté, ya no era la misma persona, mi corazón estaba lleno del amor de Dios, me sentía diferente, llena de gozo, aquella noche fue mi turno en el hospital y llegué cantando un coro: “maravilloso es el Amor de Dios”. Mis compañeras me llamaron de loca, pero yo estaba feliz, y ¿saben qué?, mi mente fue totalmente cambiada y limpiada, ya nunca más me atrajo ese mundo que me tentaba, pues como dice el Apóstol Pablo “el mundo está crucificado para mí, y yo estoy crucificado para el mundo”.
Sólo Dios puede realizar este gran milagro, Aleluya, Yo lo experimenté en mi carne, en mi alma y en mi espíritu; no me lo contaron, por eso creo y amo a Dios porque Él cambió mi vida totalmente. Gloria sea a nuestro gran Dios Jehová y su amado Hijo nuestro Señor Jesucristo, que nos envió su Espíritu Santo, que está con nosotros para estar a nuestro lado ayudándonos cada día. Luego contaré de cómo pude ganar a mis compañeras de trabajo para Cristo. Dios los Bendiga
María Luisa Ramírez
Camiri, Santa Cruz-Cordillera, Bolivia
ramiluma@hotmail.com

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