Jesús me Rescató del Suicidio

En primer lugar doy gracias a mi Salvador Jesús. Todos buscamos en cuantas maneras hay en la vida como ser feliz y tener amor en la vida, y muchas veces Dios no desea lo mismo para nosotros, pero tan grande es la mortandad espiritual por el pecado, que pensamos que las relaciones sexuales, el alcohol, las drogas, entretenimientos innumerables y supuestas fiestas en las que se deleita uno, no sirven sino, solamente, para hacer el vacío dentro de uno más profundo y alejándonos más de Dios.
Yo no era diferente y pensaba ser feliz al encontrar a una muchacha que era bruja y me adivinaba, lo cual siempre me había fascinado, junto con tantas muchas otras creencias, aunque creía en Dios. Mi madre y mi hermana que eran cristianas, me decían que eso no era de Dios, yo creía a mi manera y aunque mi familia me decía que la dejara, yo no podía porque le había entregado mi corazón y la amaba tanto, y pensaba que mi amor podía conquistar todo y cambiar su modo de ser, manipuladora, coqueta, inquietadora, misteriosa, “mujer extraña”, y como la Palabra de Dios dice, que las dos carnes se hacen una, sin saberlo, lo que ella tenía, me había pasado a mí.
Habían pasado 8 meses y había visto manifestaciones satánicas pero no lo entendía, mi amor no había podido conquistar nada, ni cambiarla; al contrario, yo estaba perdiendo la batalla y el vacío y la desesperación dentro de mí se hizo tan grande que la única salida que veía era el suicidio, que horrible! como me tomaba 2 horas para ir a verla, mientras estaba manejando en la carretera, vi como que todo desapareció en frente mío y como que estaba manejando hacia un gran vacío, y empecé a llorar y las lágrimas corrían y sentía un dolor tan grande en mi pecho, mi corazón estaba despedazado, ya había perdido completamente toda esperanza y estaba atrapado por ella “quien o quienes estaba en ella”, entonces me acordé de algo que había leído hacía un par de meses atrás, un artículo en una revista que se trataba del corazón, que es como una tumba y que ahí el alma está atrapada, oprimida y cautiva, pero que cuando uno clama y llama a Jesús, el desciende y con Su autoridad ordena al opresor, y quita la piedra que está puesta sobre nuestra tumba, porque nosotros verdaderamente estamos muertos espiritualmente, y que Jesús nos libera.
Como ya no podía más en tantas lágrimas dije: “Jesús, ya no puedo más, mira este dolor en mi corazón, desciende y ayúdame”, apenas acabe mi imploración, sentí ese oprimir y dolor en mi pecho que se fue y sentí en mi corazón una alegría tan grande, que mis lágrimas cambiaron de dolor a lágrimas de gozo y gratitud, era algo tan maravilloso, pero Jesús reveló Su poder tal como lo había leído. No la deje porque todavía la quería, y acontecieron más sucesos, hasta que llegué al punto de suicidio. Dirán, pero como, después de que Jesús hizo algo tan grande no la dejó. Muchas veces Dios en Su abundante misericordia permite que aprendamos las lecciones a las malas.
Pasaron un par de acontecimientos y llegué a desear acabar con mi vida, sentado en la sala con mi madre había llegado a final de mis fuerzas para continuar tratando de cambiarla con mi amor para ser feliz. Fue el momento decisivo que Jesús tomara mi vida y obró en varias maneras poderosas, ese espíritu de suicidio fue echado afuera, esa obsesión con ella y desesperación dentro de mí por estar con ella, mi Salvador me permitió sentir como salía de mi corazón y se fue.
Son tantas y tantas las maravillas que el Vencedor Jesús, por la misericordia de Jehová, ha hecho en mí, el nuevo nacimiento con su Espíritu Santo me hizo ver maravillas y entender. Estoy agradecido eternamente al Dios de toda gracia. Como la Palabra dice, seremos testigos porque hemos tenido la experiencia personal de Sus obras poderosas en nosotros y hablamos de lo que sabemos y lo decimos, para exaltar al que es Digno.
Que Dios les bendiga siempre.
Orlando Gudino
Edad: 43
Estados Unidos, Brooklyn, New York
ogudino@gmail.com

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