UN SAMARITANO CONTEMPOREÁNO POR CHARLES STANLEY

PASAJE CLAVE: Lucas 10.25-37 

INTRODUCCIÓN: Una de las porciones bíblicas más conocidas es la del buen samaritano. Sin embargo, debemos preguntarnos si solo la considera- mos una buena historia del pasado, o si la vemos desde una perspectiva contemporánea. Sin duda vivimos en tiempos en los cuales se necesita el espíritu del buen samaritano, y el lugar en donde debería ser más evidente es en la vida de los cristianos. 

DESARROLLO DEL SERMÓN – El escenario – Antes de que podamos reflexionar en la historia del buen samaritano, debemos comprender el contexto (vv. 25-
29). Un intérprete de la Ley de Moisés se acercó a Jesús
y le hizo la siguiente pregunta para probarle: “Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?”. Por lo que Jesús le preguntó: “¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?”. A lo que este hombre respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”. Y Jesús asintió en que esa era una buena respuesta al decirle: “haz esto y vivirás”. Pero como este hombre deseaba justificarse, puso en duda quién calificaba como prójimo. 

En este pasaje, el Señor no está explicando cómo ser salvo, sino que está ayudando a este intérprete a ver el problema de su corazón. Este hombre creía que ser bueno y cumplir la ley era lo más importante, pero con una simple historia, el Señor le muestra que es un asunto del corazón. 

El viajero – “Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto” (v. 30). El camino de poco más de 27 kilómetros entre Jerusalén y Jericó era un territorio peligroso y difícil de transitar. Había un des- censo de 914 metros de altitud y estaba lleno de cuevas y lugares rocosos, donde solían esconderse los ladrones. Los viajeros corrían un peligro constante, lo cual explica por qué este judío fue asaltado. Los religiosos que pasaron de largo – Ese mismo día dos hombres más transitaron por ese camino. El primero era un sacerdote que servía en el templo y se encargaba de ofrecer sacrificios al Señor. Cuando vio al viajero tendido en el camino, lo esquivó
y pasó de largo. Luego vino un levita, quien tenía la responsabilidad de atender las necesidades del templo. Este también vio al hombre moribundo, pero lo bordeó y siguió su camino. 

Aunque ambos eran religiosos, ninguno se detuvo para ayudar. Dado que el viajero es descrito como medio muer- to, quizás pensaron que ya había fallecido y no quisieron contaminarse al tocar el cuerpo de un cadáver. Así que solo lo miraron, lo esquivaron y siguieron su camino. 

El samaritano – La siguiente persona que descendió por ese camino fue un samaritano, quien también iba de viaje. Los judíos y los samaritanos no se llevaban bien, pero al ver al hombre herido “fue movido a misericordia” (v. 33) “vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él” (v. 34). Las características del buen samaritano – Mientras reflexionamos en las características del buen sa- maritano, preguntémonos si esas cualidades también son evidentes en nuestra vida. 

Abre sus ojos, abre su corazón, abre sus manos, abre sus posesiones., abre su tiempo. Lo que observamos en el buen samaritano es una actitud genuinamente cristiana. En nuestros días tenemos mu- chas oportunidades de ser buenos samaritanos, pero para que podamos serlo, tenemos primero que ver las necesi- dades, sentir compasión y estar dispuestos a dar nuestro tiempo y recursos para ayudar a otros. Al permitir que el amor de Cristo fluya a través de nuestro corazón, enten- deremos cada día más lo que significa amar a nuestro prójimo. 

REFLEXIÓN 

Al reflexionar en cuanto a las maneras en que Dios de- sea que nos abramos a las necesidades que nos rodean, ¿cuál es su mayor reto?
Cuando ve a alguien que necesita ayuda, ¿qué le impul- sa a actuar? ¿Qué le impide ayudar? En el momento, ¿qué parece más importante que satisfacer la necesidad de esa persona?

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