LA HIGUERA MALDECIDA, SE SECA (Marcos 11:20-26)

“Por la mañana, al pasar junto a la higuera, vieron que se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: —Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo Jesús, les dijo: —Tened fe en Dios. De cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: “Quítate y arrójate en el mar”, y no duda en su corazón, sino que cree que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas, porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.”
Es la maldición a la higuera estéril, que no produce, que desde sus raíces hay sequedad. El problema puede haber sido que la higuera tenía hojas, pero no fruto, como una persona que PROMETE hacer el bien pero no lo hace. (Aunque no era la época de los higos, ni era el tiempo para que el árbol tuviera hojas. Ya que el árbol había producido sus hojas, se podía esperar que también hubiera producido higos). La maldición de Jesús puede ser vista como una lección objetiva. Las higueras a menudo representaban a la nación de Israel (Miqueas 7:1-6; Jeremías 8:13). Tanto la historia de la higuera no productiva (Lucas 13:6-9) como el incidente presentan la misma lección: La nación de Israel será juzgada por su infructuosa espiritualidad a menos que se arrepienta y reconozca a Jesús como el verdadero Mesías.
Las hojas eran una promesa vacía, de modo que Jesús maldijo el árbol infructuoso como una ayuda visual, una advertencia que el juicio de Dios viene sobre los que APARENTAN ser fructíferos, pero no lo son. La enseñanza de esta parábola: Jesús dio a entender que todos tienen que morir, así como los galileos y los de la torre de Siloe (Lucas 13:1-5). El juicio vendrá ¿Qué haremos con nuestra vida antes que venga? ¿Qué fruto llevaremos mientras tanto? Al final de todo, ¿Cómo estamos? ¿Seremos como ese árbol que solamente tenía hojas, pero no había fruto? Usted tiene su propia respuesta.
Jesús deseaba que sus discípulos tuvieran la certeza que el poder de Dios estaba disponible para ellos. El árbol marchitado servía como un ejemplo de la autoridad que ellos podían tener. Jesús sabía que pronto enviaría a sus discípulos con la enorme tarea de ganar el mundo para EL (Hechos 1:8). La higuera les recodaría que con el poder de Dios, podían vencer cualquier obstáculo.
Es importante que cada vez que oremos en la presencia (Omnipresente) recordemos que tenemos en contra de alguien, algo que nos ofendieron o maltrataron, etc. TENEMOS QUE PERDONAR para que Dios PADRE también nos perdone, así podemos vivir en PAZ y sabemos que nuestras oraciones van a llegar al PADRE y nos perdonará también nuestras ofensas.
¿Recibiremos todo lo que pedimos en oración?
La promesa de Jesús aumenta la FE. Podemos ORAR con la convicción que Dios es PODEROSO (Efesios 3:20; Santiago 5:16). La intención de Jesús era ampliar nuestra confianza en las posibilidades de la oración, no nos animo a usar la oración para manipular a Dios. La Biblia nos dice que las respuestas a la oración dependen de ciertas condiciones (Véase Santiago 4:2-3). A veces Dios responderá con un “NO” a ciertas peticiones (2 Corintios 12:8-9) porque ÉL tiene un plan mucho mejor que el nuestro (Filipenses 4:6-7).
Por: Enrique Jiménez Díaz

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