EXAMINA LAS SENDAS DE TUS PIES (BENEFICIOS DE LA SABIDURÍA)

Proverbios 4:20-27
“Hijo mío, está atento a mis palabras;
Inclina tu oído a mis razones.
No se aparten de tus ojos;
Guárdalas en medio de tu corazón;
Porque son vida a los que las hallan,
Y medicina a todo su cuerpo.
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
Porque de el mana la vida.
Aparta de ti la perversidad de la boca,
Y aleja de ti la iniquidad de los labios.
Tus ojos miren lo recto,
Y diríjanse tus parpados hacia lo que tienes adelante.
Examina la senda de tus pies.
Y todos tus caminos son rectos.
No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;
Aparta tu pie del mal.”
Examinamos la senda de nuestros pies cuando evitamos las cosas que nos podrían hacer caer. El proverbio sugiere que pensemos cuidadosamente en las posibilidades y tomemos decisiones que estén de acuerdo con la honradez. El Salmos 26:11-12 dice: “Mas yo andaré en mi integridad; redímeme, y ten misericordia de mi; Mi pie ha estado en rectitud; En las congregaciones bendeciré a Jehová”.
En rectitud, literalmente, en terreno llano. Un lugar de confianza, seguridad y difícil de caer, donde no se resbala y cae a causa de las tentaciones o del mal. También se podría referir literalmente al terreno llano de los atrios donde se reunían los fieles para adorar.
La gran asamblea en donde el hombre tiene una relación con el Señor, es una reunión para adorar y alabar a Dios. Algunos sugieren que esto prefigura una reunión futura de todos aquellos que sirven al Señor en el mundo entero.
El Señor con mucho amor nos trata como hijos suyos y nos dice que debemos inclinar nuestros oídos a sus mandatos y razones, que nunca nuestros ojos se aparten de nuestro corazón. Dice el proverbio que la guardemos en lo más profundo de nuestro corazón, porque aquellos que la guardan es vida y medicina para nuestro cuerpo.
Habla de nuestro corazón que se cree que es la fuente de la inteligencia y el lugar en donde se toman las decisiones que transforman nuestra vida. Es necesario guardar nuestro corazón para el Señor. Quita toda perversidad de tu boca y la iniquidad de tus labios, el “chisme” y las habladurías hacen daño porque conducen nuestra alma al infierno.
Tus ojos miren lo recto. Lo respalda Mateo en el capítulo 6:22-23 donde dice la palabra de Dios: “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas. ¿Cuántas no serán las mismas tinieblas?
En la época de Cristo, el ojo se consideraba como una ventana que dejaba penetrar la luz al interior del cuerpo. Un ojo podría ser bueno o malo. Ya que el contexto de este versículo enfoca las riquezas, el significado de la palabra bueno parece implicar generoso y la palabra malo significa avaro. Un ojo generoso trae salud moral y un ojo avaro corrompe completamente la perspectiva de una persona. En otros comentarios bíblicos también se dice y afirman que la lámpara del cuerpo es el OJO.
Señor ayúdanos a que nuestros pies, oídos, ojos, boca, labios y todo nuestro cuerpo en especial nuestro corazón estén al servicio de Dios como lo vivieron Salomón y su padre David y todos los siervos y profetas que fueron instrumentos de poder difundir y exhortar la sabiduría. Y en estos días difíciles que ya nuestro Señor Jesucristo está a las puertas de su segunda venida, que estemos despiertos y en vigilia, ayuno y oración para contrarrestar las artimañas del enemigo que ya está derrotado. ¡ALELUYA!
¡¡¡GLORIA A DIOS!!!
Por: Enrique Jiménez Díaz

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