ESPERAR EN DIOS PACIENTEMENTE

“Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas:
correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán” (Isaías 40:31).

Esperar pacientemente en el Señor (pasar a tiempo a solas con El en oración, adoración, o leer la Biblia), como nos anima Isaías 40:31, restaura nuestro cuerpo, mente y emociones más de lo que otra cosa puede hacerlo.
Necesitamos realizarlo periódicamente. Dios lo insta a que se empeñe en pasar tiempo en silencio con EL. No deje que NADIE le quite esos momentos de consagración. En estas oportunidades, Dios lo reviste del poder para enfrentar todo lo que necesite hacer, con renovadas fuerzas espirituales, mentales, emocionales y físicas.
Este verso de Isaías 40:31, nos enseña que esperar en Dios es estar expectante, buscar y tener esperanza, como dice un cántico, “Dios es BUENO”. Gracias por todo, por mi familia, por lo que has hecho en mí, Gracias Dios…Es pasar tiempo con El, en su Palabra y en Su Presencia. No nos preocupemos mientras esperamos en Dios; NO nos sentimos impotentes ni mucho menos frustrados mientras esperamos en Dios; NO nos sentimos negativos mientras esperamos en Dios; No nos disgustamos mientras esperamos en Dios. Al contrario DESCANSAMOS EN EL.
De vez en cuando, cuando usted se pone disgustado, enojado o a ponerse nervioso, ansioso o preocupado, uno debe decirse a sí mismo. Descansa alma mía, aplácate o mejor dicho, ¡¡¡SIÉNTATE!!! Eso no sólo se refiere a su cuerpo; también significa su alma: su mente, voluntad y emociones. Es muy importante que todo su ser descanse.
Bajo el antiguo pacto, cuando el sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo para ofrecer los sacrificios de sangre por los pecados del pueblo, no se sentaba. Parece muy improbable que hubiera una silla allí dentro, porque la Biblia no lo menciona, aunque ofrece detalladas descripciones del lugar de adoración de los israelitas. Los requisitos para el sumo sacerdote eran tan estrictos que hacía lo que tenía que hacer y salía. No podía descansar en la presencia de Dios.
Se comenta que el sumo sacerdote llevaba campanillas en su túnica y que tenía una cuerda atada a la cintura. Mientras se movía en el Lugar Santísimo, el pueblo afuera podía oír las campanas. Si éstas dejaban de sonar, el pueblo sabía que él había hecho algo mal y había muerto, así que tiraban de la soga y lo sacaban.
Hay un mensaje muy poderoso por parte de Dios. Un estudio y una lección que nos hará pensar. La Palabra nos enseña que bajo el Antiguo Pacto, las personas no podían descansar en la presencia de Dios. El Antiguo Pacto tenía muchas leyes y se basaba en las obras. Pero gracias a Dios, el Nuevo Pacto se BASA en la obra que JESÚS CONSUMÓ, no en nuestros méritos u obras.
Jesús nuestro único SUMO SACERDOTE, quien entró al Lugar Santísimo por medio de su propia SANGRE, puso esta SOBRE EL trono de la gracia en el cielo y se sentó. Ahora, la expiación por los pecados del mundo ha terminado.
Si estás luchando en tu vida por cualquier situación como se le llame, tome asiento y descanse en la presencia de Dios. La promesa de la PAZ de DIOS a los que trabajan y luchan en sus propias fuerzas, sino a quienes se sientan y descansan en Cristo Jesús. Espere en EL y su fuerza será renovada. Así será.

Por: Enrique Jiménez Díaz

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