EL SIERVO VIGILANTE (Lucas 12:35-40)

“Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.”
Ceñir nuestros lomos significa asimilar diariamente la verdad de las Escrituras, al vivir en obediencia, al difundir el Evangelio y al confiar en Cristo. Esta armadura espiritual nos protegerá de los ataques espirituales. El Apóstol Pablo nos recuerda que tenemos autoridad y bendiciones espirituales en lo invisible, es decir, los lugares celestiales. Cuanto más llena este nuestra mente con la verdad de la palabra de Dios, tanto menos vulnerable seremos a las decepciones y las tentaciones de Satanás.
Las lámparas encendidas: Jesús comparó el reino de Dios a diez vírgenes que formaban parte de un festejo matrimonial y que esperaban la llegada del novio. Algunas estaban preparadas para salir a su encuentro, otras no. El reino de Dios se caracteriza por la anticipación, estar siempre VELANDO. Los creyentes DEBEN estar DESPIERTOS esperando el retorno de Cristo, listos para recibirlos, con sus lámparas encendidas y con mucho aceite como dice la palabra en sus vasijas (Mateo 25:1-13).
Dice las Escrituras que seremos Bienaventurados, aquellos que son VIGILANTES y que están aguardando la segunda venida de nuestro Señor. “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, VELAD y Orad; porque no sabéis cuando será el tiempo. VELAD, pues porque no sabéis cuando vendrá el Señor de la casa; si al anochecer o la medianoche o al canto del gallo o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo. VELAD” (Marcos 13:32,35-40).
En estos tiempos hay muchos “cristianos” que solamente son de nombre, porque en sus actitudes y comportamiento viven sin ninguna relación con Dios y ya han perdido lo que es el primer amor (cuando aceptaron a JESÚS en su corazón). Su vida “espiritual” se ha convertido monótona, simple y apagada, no les gusta orar, ni ayunar y mucho menos VIGILAR. La Santa Cena la realizan una vez al año y a duras penas. Soy testigo al visitar algunas iglesias y he podido comprobar que necesitamos estar DESPIERTOS y no ser como las vírgenes insensatas que no tomaron el aceite y al tardarse el esposo, cabecearon todas y se durmieron (pobrecitas). Continua la palabra que estas se despertaron y les preguntaron a las prudentes que le dieran aceite y ellas respondieron sabiamente, para que nos falte a nosotras y a ustedes vayan a comprar, mientras ellas fueron llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después llegaron las otras vírgenes, diciendo, “Señor, Señor, ábrenos.” Más EL respondiendo diciendo, “De cierto os digo, que NO OS CONOZCO.”
Nuestro Señor nos invita a estar en ayuno, oración, vigilar y también participar en la Santa Cena, así podremos comprender los misterios de Dios y estar preparados para el día y la hora, en que menos pensamos vendrá el Hijo del Hombre. Así sea.
Por: Enrique Jiménez Díaz

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