Editorial con Testimonio

NUEVAS FUERZAS…ESPERAR EN DIOS…
“El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:29-31).
¿Cómo podemos esperar en Dios? Esperar implica CONFIAR y tener PACIENCIA. La confianza comprende la seguridad de que Dios tiene poder para LIBERAR y la FE en que mantendrá sus promesas. Esperar en el SEÑOR significa también tener PACIENCIA para esperar el cumplimiento de sus PROMESAS, puesto que ÉL opera eligiendo los momentos que ÉL sabe más oportunos. Esto quiere decir que en el TIEMPO de ÉL, no en nuestro tiempo.
Esperar pacientemente en Dios es pasar tiempo a solas con Él en oración, adoración o leer la Biblia. Lo exhorto amigo lector a que se empeñe en pasar tiempo con Dios, que nadie le quite esos momentos de adoración y consagración. En estas ocasiones, Dios lo reviste de poder para enfrentar todo lo que necesite hacer, con renovadas fuerzas, emocionales, mentales y espirituales.
Mi experiencia con el Señor ha sido que a veces he llegado a un servicio y he llegado totalmente cargado de problemas y afanes y cuando entro en la presencia de Dios en la alabanza y en la adoración, mi mente y mi corazón cambia, las lágrimas corren por mi mejillas porque el Espíritu Santo me revela que Dios es tan bueno que envió a su único Hijo Jesucristo para morir por mis pecados y que Él es mi Salvador, Jesucristo. Él me hace descansar y mi rostro se cambia, mis preocupaciones y afanes desaparecen. Dios renueva mis fuerzas. Gloria a Dios.
Por eso espero en el Señor, confío en Dios, descanso en el Amado, Jesús nuestro Sumo Sacerdote, quien entró al lugar Santísimo y por medio de su propia sangre, puso la sangre sobre el trono de la gracia y se sentó. Ahora la expiación por los pecados del mundo ha terminado. Si estás luchando en tu vida, tome asiento y descanse en la presencia de Dios. Amigo lector, la promesa de la paz de Dios no se hace a los que trabajan y luchan en sus propias fuerzas, sino a quienes se sientan y descansan en CRISTO JESÚS. Espere en ÉL y su fuerza será renovada.
Paradójico porque la Palabra de Dios dice que los muchachos y los jóvenes se cansan, se fatigan, se tropiezan y caen; ¿Y saben por qué? Porque ellos confían en sus propias fuerzas; pero NOSOTROS, no interesa la edad, CONFIAMOS en él PODEROSO, Dios Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo y ÉL nos levantará y nos dará nuevas fuerzas. Seremos como las águilas y no interesa los años, levantaremos las alas y correremos y no nos cansaremos, caminaremos sin fatigarnos porque nuestra confianza esta puesta en el Rey de Reyes y Señor de Señores.
Quisiera compartirles un pequeño testimonio de mi vida dedicada a servir al Señor a través de este Ministerio escrito. Hace poco hablaba con mi pastor y comentamos acerca de nuestro 11 aniversario, cuando me pregunto, ¿Cuándo sería la celebración? Le dije que NO había aniversario, así lo comenté con algunas personas. Mi decisión ya estaba confirmada que ¡no íbamos tener aniversario!
El motivo de mi renuncia, le podría llamar así, era porque ya estaba cansado, fatigado y a veces quiero ser honesto, confiaba más en las gentes que en el propio Señor, mi Dios. Estaba defraudado de la poca asistencia el aniversario pasado, de muchos pastores y ministerios. Les invitó y no aparecieron. ¿Cuáles serían los motivos y causas? Muchas pensé y me sentía mal ante la poca respuesta de mis hermanos en Cristo.
Por eso tomaba una decisión de no proseguir algo que seguramente no había descansado en el Señor. Pero para sorpresa mía y a mi ROTUNDO NO y cuando el hombre dice NO, ¡¡¡DIOS dice SÍ!!! Aparece nuestro DIOS, grande y poderoso y dice que SÍ, a través de mi propio pastor que abre las puertas de la Iglesia para que se CELEBRE no a mi persona sino al DIGNO de toda alabanza, DIGNO de toda adoración. ¡¡¡A El DIOS HERMOSO!!!
Sabemos que esta respuesta es de Dios, es de ÉL, no del hombre y soy obediente. Quiero descansar en ÉL. Dios dará la capacidad para hacerlo. Él nos guiará en esta situación y NO nos dejará enfrentarla con nuestra debilidad y poder humano. NO. Porque él está con nosotros. Él es nuestro gran Dios. ÉL nos protegerá en las dificultades, nos ayudará y nos sostendrá con su mano de VICTORIA.
Para terminar, quiero dejar una lectura en el corazón de ustedes amigos lectores; para meditar en la palabra de Dios que es viva y eficaz.
VIVIENDO POR LA FE: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del PODER sea de DIOS, y NO de nosotros. Que estamos atribulados en todo, mas NO angustiados; en apuros, mas NO desesperados; perseguidos, mas NO desamparados; derribados, pero NO destruidos” (2 Corintios 4:7-9).
¡¡¡GLORIA A DIOS!!! ¡¡¡ALELUYA!!!
Por: Enrique Jiménez Díaz

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