EDITIORIAL 191: “DE LO QUE SE SIEMBRA, SE COSECHA”

Escrito: Enrique Jiménez

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” Gálatas 6:7-10

Cosechamos lo que sembramos.

Segar lo que sembramos es buena noticia para aquellos que tienen buenos hábitos o costumbres, pero es una idea espantosa para aquellos que están involucrados actualmente, hoy en día en actividades impías (malas) tal como: drogadicción, alcoholismo, abandono al hogar, o maltrato a los demás para obtener la escalera al éxito. No podemos sembrar malezas y después esperar que produzcan unas ricas y jugosas manzanas. No podemos sembrar desobediencia a Dios y esperar una cosecha de bendiciones. Lo que sembramos eso cosechamos. No nos engañemos, segaremos la cosecha de nuestra vida.

Cosechamos más de lo que sembramos.

¿Por qué el labrador esparce su semilla? Porque espera cosechar más de lo que sembró. Una sola semilla que germine puede producir docenas o hasta centenas de semillas más. El mismo principio se aplica al pecado y a la rectitud; Una pequeña decisión de hacer el bien o el mal produce una cosecha mucho más grande de GOZO o pena. Jesús uso la imagen de la semilla que germina para mostrar que si dejamos la Palabra de Dios produzca cosas buenas en nosotros, los resultados se multiplican: “Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que OYE y entiende la Palabra y da fruto; y produce a ciento, a sesenta y treinta por uno” (Mateo 13:23).

Al otro extremo, el profeta Oseas describe lo que les espera a quienes optan por desperdigar semillas de maldad: “sembraron viento y torbellinos segaran (Oseas 8:7) algunos se engañan porque su semilla actual parece no producir una cosecha inmediata. Por eso no cambian su forma de ser, sus hábitos, vicios, creyendo erradamente que nunca tendrán una cosecha. Pero a diferencia de las cosechas del campo, que se recogen cada año. Casi en la misma época, la cosecha de la vida no tiene una fecha en el calendario. Hay cosechas que segamos rápidamente, otras tardan mucho tiempo. Atención amigo lector:  Pero no nos engañemos, el tiempo de la siega llegará.

Si decidimos esforzarnos y dar más el requisito mínimo, cosecharemos más adelante ricos dividendos.

“Pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Este pensamiento trae consuelo y seguridad a quienes se esfuerzan fielmente bajo circunstancias difíciles. La fidelidad en tales situaciones producirá una cosecha abundante en el futuro, pues nuestro Padre celestial siempre cumple sus promesas.

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