¿Cómo se debe disciplinar a los hijos?

“Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se apresure tu alma para destruirlo.” Proverbios 19:18
“El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas El que lo ama, desde temprano lo corrige”. Proverbios 13:24
El escritor de Proverbios comienza con la suposición de que los hijos nacen con la necesidad de corrección. Entran al mundo con una inclinación a hacer cosas malas. Se espera que los padres con amor y firmeza entrenen a sus hijos en los caminos de la sabiduría, responsabilidad y justicia.
La dirección que los hijos reciben en el hogar decide el curso para toda su vida. “Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartara de él” (Proverbios 22:6). Esta no es una promesa contra todo riesgo de que los padres piadosos no puedan tener hijos caprichosos, pero subraya el principio general de que una buena crianza puede hacer impacto para toda la vida.
Los padres que no cumplen su obligación de disciplinar a sus hijos llevan una gran responsabilidad. El funesto y sombrío.
Hoy en día hay mucho desacuerdo, se consienten demasiado a los hijos, se les engreí hasta el punto que ellos dominan a sus padres, hermanos y abuelos. El libro de Proverbios parece favorecer las formas más rígidas de disciplina: “Él que detiene el castigo, a su hijo aborrece, mas el que lo ama, desde temprano lo corrige” Proverbios 13:24. Llevado a un extremo, por supuesto, tal castigo pudiera llegar a ser un abuso, con lo cual la Biblia NUNCA está de acuerdo.
No obstante, el otro lado de la moneda es que los hijos que nunca aprenden que sus hechos acarrean consecuencias terribles que hacen avergonzar a sus padres de sus delitos y maldades (los hijos), finalmente llegarán a experimentar todavía más dolor.
Un Consejo: “Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartara de él”. Cuida de tu hijo, corrígelo a tiempo y a destiempo, a cada momento, cuando sea posible no le pegues con la mano, es mejor con una varita, porque con la misma mano lo acaricias y no le puedes también castigar. Es muy sabio saber corregir a los niños. Dice la palabra: “Pégale en el espinazo (sobre las nalgas) para que cuando este grande sea un hijo correcto y orgullo de los padres, pero si no lo corriges a tiempo será una tristeza y tendrás que bajar la cara de vergüenza por el dominio de los hijos”.
Por: Enrique Jiménez Díaz

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