¿CÓMO PUEDO SABER SI MI CORAZÓN ES FIRME? (JEREMÍAS 32:38-41)

“Y ME SERÁN POR PUEBLO Y YO SERÉ A ELLOS POR DIOS. Y LES DARÉ UN CORAZÓN Y UN CAMINO PARA QUE ME TEMAN PERPETUAMENTE, PARA QUE TENGAN BIEN ELLOS Y SUS HIJOS DESPUES DE ELLOS. Y HARÉ CON ELLOS PACTO ETERNO, QUE NO ME VOLVERÉ ATRÁS DE HACERLES BIEN Y PONDRÉ MI TEMOR EN EL CORAZÓN DE ELLOS, PARA QUE NO SE APARTEN DE MI. Y ME ALEGRARÉ CON ELLOS HACIENDOLES BIEN Y LOS PLANTARÉ EN ESTA TIERRA EN VERDAD, DE TODO MI CORAZON Y DE TODA MI ALMA”.
En todos los salmos, la palabra corazón se refiere al centro del alma y el espíritu humano. Desde este centro fluyen todos los sentimientos, los pensamientos y las actitudes de una persona. Un corazón FIRME significa que esas expresiones revelan un corazón puro, sin egoísmo, que de ninguna manera está corrompido.
El profeta Jeremías escribió de una forma similar, diciendo que Dios desea que volvamos a El de todo nuestro corazón (Jeremías 24:7). Sólo Dios puede darnos un corazón FIRME. No es algo que podamos recibir por cuenta propia. Pero tenemos que aceptar lo que Dios ofrece. Tenemos que aceptar un corazón FIRME. La manera más segura de saber si tenemos un corazón FIRME pudiera ser repetir la oración de David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón, pruébame y conoce mis pensamientos” (Salmos 139:23). Sólo Dios puede decir si nuestro corazón es puro o no.
Todos los que TEMEN a Dios, seremos su pueblo y él dice que será nuestro Dios. Pero no es un Dios que solamente cuando estamos en adversidad y pasando tribulaciones. Es nuestro Dios como si fuera una medicina que solamente cura el dolor y de nuevo seguimos pecando y odiando al hermano, NO. Eso no quiere Dios. ÉL desea que seamos su pueblo con un corazón FIRME y no pecaminoso.
Él dice que nos dará un nuevo corazón y un camino, el camino de adoración y entrega al Señor, buscándolo todos los días, en ayuno y oración, ser vigilantes, atalayas, evangelizadores y adoradores en Espíritu y Verdad. También buscar a Dios en todo momento porque nuestro enemigo el diablo que anda como león rugiente, nos quiere devorar en nuestro descuido o también aquellos “cristianos” TIBIOS que solamente se contentan con dos reuniones a la semana y no oran y mucho menos tienen células y andan más con los deleites de la vida mundana que de servir al Señor.
Temerle perpetuamente significa que para siempre, hasta la eternidad, porque un cristiano con un corazón puro ya tiene la salvación que sólo nuestro Jesucristo nos da sin ningún intermediario. Nosotros seremos su pueblo y nuestro Dios nos promete que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos serán bendecidos. Haré pacto con ellos, Dios lo hace, no el hombre y él dice que nunca nos dejará porque hará un PACTO ETERNO y dice la escritura que él pondrá en nuestro corazón un TEMOR y que nosotros somos su pueblo y que lo adoremos por toda una eternidad y nunca nos apartaremos. Y dice que Él se alegrará con nosotros cuando nos vea unos cristianos maduros y dando fruto.
Amigo lector, busque de Dios. Estamos en los TIEMPOS FINALES. No sabemos el día ni la hora que nuestro Señor Jesucristo viene, pero su venida no será para que nos arrepintamos sino para matar a todo ser viviente que no se ha entregado de corazón (Apocalipsis 19:11-16), porque su segunda venida no será como la primera que se hizo hombre para hablarnos y enseñarnos el EVANGELIO, sino será diferente, “que de su boca saldrá una espada aguda, para herir con ellas a las naciones y las regirá con vara de hierro”.
Es tiempo de arrepentirse para ser el pueblo de Dios. Busque de Dios en una iglesia de sana doctrina, que nuestra herencia está en los cielos no en esta tierra y en donde todo se acabará. Solamente DIOS TIENE LA SALVACIÓN a través de nuestro Señor Jesucristo y el Espíritu Santo.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree; no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (San Juan 3:16-21). ¡¡¡ALELUYA!!! ¡¡¡GLORIA A DIOS!!!
Por: Enrique Jiménez Díaz

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