APROVECHA EL TIEMPO, PORQUE LOS DÍAS SON MALOS…

“Despiértate, tú que duermes y levántate de los muertos y te alumbrará Cristo” (Efesios 5:14-20).
En la vida humana o natural, muchas cosas son imposibles, pero en la esfera o lado sobrenatural de Dios, NADA es imposible. Dios quiere que CREAMOS en grandes cosas, hagamos planes grandes y esperemos que ÉL HAGA las cosas tan inmensas que quedemos tan sorprendidos de admiración. Santiago 4:2 nos dice, “que no tenemos, porque no pedimos”. Podemos ser audaces en nuestras exigencias y Efesios 3:20 nos reta o desafía a que pidamos cosas grandes.
El tiempo es la materia prima más valiosa en la vida de un ser humano. ¿Se ha encontrado alguna vez deseando que hubiera más de 24 horas en un día? ¡Claro que SI! A veces el tiempo falta para hacer tantas cosas. Pídale a Dios que le enseñe a VIVIR sabiamente (vea Efesios 5:15-17). Ponga atención a la manera en que usa su tiempo y aproveche al máximo cada oportunidad.
Cuando nuestros deseos parecen desmesuradamente grandes, inmensos y no vemos la manera de lograrlos, debemos recordar que aunque no sabemos como pueden cumplirse, ¡conocemos QUIEN puede hacerlo! Dios tiene su manera de HACER TODO lo que pone en nuestro corazón. Si el Señor ha puesto SUEÑOS Y VISIONES en nosotros, es para tener la VICTORIA y no frustrarnos. Debemos mantener nuestra confianza en DIOS todo el camino, hasta el final, hasta que lleguemos a la meta y no sólo un poquito y luego renunciar cuando vemos que la montaña nos parece demasiado grande.
Tenemos que aprovechar el tiempo a lo máximo. Dios nos da las oportunidades de avanzar, de arremeter, de ser audaces, intrépidos y atrevidos en lo sano. La palabra nos dice que prediquemos y oremos a tiempo y a destiempo (2 Timoteo 4:2). Tenemos que despertar de nuestro letargo sueño y LEVANTARNOS. Salmos 57:8 dice, “DESPIERTA ALMA MÍA”, porque como que estamos DORMIDOS y no actuamos, somos una comunidad cristiana de más de 200 iglesias, solamente en la ciudad de Toronto, sin contar con la provincia de Ontario.
Debemos de orar, pedirle al Espíritu Santo que nos ayude, ser como el Apóstol Pablo que era una persona llena del Espíritu Santo; era también una persona que lo dejó TODO para seguir a Jesús. Por ejemplo, Pedro quien mostró gran miedo al no admitir que conocía a Jesús en tres oportunidades, hasta que cantó el gallo, rechazó a su maestro, a su Señor, pero después se realizó o se convirtió en un audaz que estuvo de pie en las calles de Jerusalén y predicó el Evangelio con tanto fervor, que tres mil almas fueron añadidas a la iglesia en un sólo día.
¿Se imagina? Que nosotros seamos como Pablo o Pedro, verdaderos apóstoles del Evangelio que sufrieron persecuciones, maltratos, azotes y muchas cosas más, pero estos varones de Dios ejercieron el poder del GOZO en medio de circunstancias verdaderamente difíciles, sin embargo no reaccionaron mal. En esa deprimente situación, expresaron una alegría sobrenatural evidenciado por su oración y cánticos, hasta el carcelero fue salvo porque aceptó a JESÚS como su Salvador (Hechos 16:22-26).
¡Levántate! Tú que duermes en tu poca fe. Levántate de entre los muertos, porque hay muertos en vida y mucha gente vive como zombies, viven por vivir, se levantan, comen, caminan, trabajan porque tienen que trabajar, comen y duermen y así todos los días, pero en ningún momento se acuerdan de Dios, ni dan gracias a Dios por los alimentos, tienen vergüenza de inclinar su rostro para bendecir los alimentos. ¡Muertos en vida!
¡Despierta! De esa pesadilla, despierta y levántate para que te alumbre CRISTO JESÚS, la luz de Cristo, la cual necesitamos porque esa luz nos quita la venda de los ojos, nos quita la ceguera humana y carnal, esa ceguera que no nos deja ver, ni visionar de lo que desea Dios en nuestras vidas. Dejemos que esa LUZ de Cristo entre a nuestras pupilas más profundas y reine el amor de Dios en nuestras vidas. ¡Amen!
Por: Enrique Jimenez Diaz

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