Tesoro

“…Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo,
donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar.
Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón…”
Mateo. 6:20-21
¡El encuentro comenzó de una forma pero termino totalmente diferente! Uno puede imaginarse la respuesta de los discípulos cuando escuchaban la respuesta que Jesús le había dado al joven rico. Este joven sorprendió a todos cuando el entró si se arrodilló a los pies de Jesús. Su pregunta ha resonado a través de los tiempos: “¿Que debo hacer para heredar la vida eternal?” Quizás Pedro en su mente ya estaba formulando la respuesta que Jesús debía darle. Quizás Pedro pensó que sería una maravillosa oportunidad tener a una persona con dinero apoyar la causa, pero vemos que no fue así. La respuesta de Jesús nos enseña que él le pone más énfasis o más valor a que lo sigamos en vez de tener el enfoque en los tesoros que nosotros queremos. Jesús le responde “anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres…” es la primera instrucción y luego vemos que Jesús lo invita “Luego ven y sígueme”.
El joven rico no sólo se sorprendió por la respuesta sino que los discípulos también se quedaron asombrados por esta respuesta controversial que Jesús le había dado. Pero podemos ver que nada en estos versículos sigue un patrón natural ni popular, la verdad es que es una forma de pensar totalmente diferente. Pedro le pide al Señor confirmación de que la decisión que ellos (los discípulos) han tomado de “dejar todo” ha sido una buena decisión no sólo para el presente sino también para el “para siempre”. Jesús les asegura que todo aquel que ha dejado “todo” por Cristo y el evangelio recibirá cien veces más en el presente y en la edad venidera, la vida eterna. Ese es el compromiso que El hizo a sus seguidores.
Acumular tesoro en el cielo es real. La palabra “tesoro” en el idioma original tiene el mismo significado que en nuestro idioma moderno de “depósitos y riquezas”. Acumular tesoros en el cielo no es poema que sólo se refiere para la iglesia, es una revelación esencial que es necesario saber. “Por donde tengan ustedes su tesoro, ahí también estará tu corazón”. El apóstol Pablo fue un ejemplo para nosotros porque él “dejo todo” por Cristo y el evangelio. También anticipa su recompensa “en aquel día” (2 Timoteo 4:6-8). Estar involucrado con el Señor en lo “eterno” significa que todo lo que hacemos para el Señor con nuestro tiempo y talento es una inversión. La eternidad está cerca y un entendimiento profético siempre van a tener a la eternidad como parte de su base. Restauremos lo que aquel poema antiguo decía “sólo una vida que pronto pasará; y sólo lo que has hecho por Cristo, permanecerá”.
peggy
Con regocijo,
Rev. Peggy I. Kennedy

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