Por no Dañar a la FamiliaPOR CARLOS REY

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Descubrí la infidelidad de la esposa de mi hermano. Ella me dio su teléfono para llevarlo a reparar, y de casualidad vi unas fotos indecentes en él y me di cuenta de que era con el esposo de mi hermana. Me molestó y los enfrenté, y les dije que se alejaran. No quise mencionárselo a mis hermanos, por no dañar a la familia, pero tengo dudas, ya que no sé si ellos han seguido viéndose. ¿Debo decírselo a mi familia?»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»La situación en la que usted se encuentra es delicada y difícil, y nos entristece saberlo. La pregunta que nos hace es si debe o no contársela a su familia. En otras palabras, usted quiere saber si sería malo no contarle a su familia.

»Como usted sabe, nosotros basamos nuestras respuestas en la Palabra de Dios, que es la Biblia, y la enseñanza que contiene. Hay muchas lecciones que nos enseñan a confrontar la maldad, que es precisamente lo que usted ya hizo cuando habló con la esposa de su hermano y el esposo de su hermana.

»Ahora el problema es que no sabe si le pusieron fin a la relación ilícita, consignándola al pasado, o si sigue vigente. Lo más importante es que usted no lo sabe. Cuando no se sabe algo, no hay nada que decir. Las suposiciones y la especulación son chismes que no deben propagarse.

»¿Procedió usted mal cuando decidió no contarles a su hermano y a su hermana luego de enterarse de esa relación ilícita? Algunas personas creen que la lealtad a la familia biológica es uno de los valores más preciados, y que esa lealtad requeriría que usted revelara lo que descubrió. Sin embargo, no sabemos de ninguna enseñanza bíblica que indique que tiene la obligación de contarle a su familia todo lo que usted sabe. Por supuesto, la Biblia enseña que debe siempre decir la verdad, pero no tiene que revelar todo lo que sepa o piense a menos que se le pregunte.

»Usted explica que lo que más le preocupaba era el bienestar de los miembros de la familia, y por eso no se lo ha contado a sus hermanos. Estamos de acuerdo en que debe permitírseles a los culpables confesar sus propias infidelidades sin que usted intervenga. En el mejor de los casos, las dos parejas culpables acatarían la advertencia que usted les dio y comenzarían de una vez a reparar el daño causado en sus matrimonios respectivos. Si eso sucede, usted tal vez habrá evitado perjudicar aún más a sus hermanos, como también a sus sobrinos.

»Pase lo que pase, creemos que usted no tiene la responsabilidad de intervenir, y que usted no tendrá la culpa si las cosas no salen bien. Y la próxima vez que lleve un teléfono para que sea reparado, le recomendamos que resista la tentación de ver lo que contiene.»

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