Invencible

Estimados Amigos,
“¡Así perezcan todos tus enemigos, oh Señor! Pero los que te aman sean como el sol cuando sale en todo su esplendor…” Jueces 5:31.
¡La jactancia del enemigo puede ser larga y convincente! En esta hora en que vivimos con diferentes voces que se levantan para unirse con el enemigo, estos son los momentos para recurrir al Salmo 37 para averiguar lo que realmente está pasando. Este Salmo comienza recordándonos “no te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias”. Esa preocupación y pérdida de enfoque no es necesaria porque el verso 2 nos recuerda de inmediato que esta presunción o jactancia del enemigo es “como la hierba que se marchita pronto y como el pasto que pronto se seca”. La jactancia del enemigo puede ser alta y quizás de larga duración, pero ¡no es invencible! Salmos 37:35-36 nos dice, “He visto al déspota y malvado extenderse como cedro frondoso. Pero pasó al olvido y dejó de existir; lo busqué, y ya no pude encontrarlo”. ¡El panorama puede cambiar de pronto!
Un ejemplo bien claro de la jactancia del enemigo lo vemos en el libro de Jueces 5. Había un líder poderoso llamado Sisara, quien tenía 900 carros de hierro y que había sostenido dominio sobre el pueblo de Dios durante veinte años. Jueces 5:28-30 nos lleva a la ventana de la madre de Sisara, comandante de aquella armada poderosa. Ella no podía entender porque su hijo se estaba demorando. Él siempre regresaba a casa a celebrar su victoria. Ella empieza a consolarse con imaginarse el gran botín que le había arrebatado al pueblo de Dios. Ella se imagina como él está repartiendo el botín, porque Sisara siempre ha sido invencible. Ella concluye, “Sisara se está demorando porque él está saqueando al pueblo de Dios.” Pero su jactancia arrogante prueba que ella estaba equivocada, ¡y bien equivocada! El enemigo que parecía invencible para el pueblo de Dios, ¡ya no era invencible! La marea ha cambiado, el panorama ha cambiado. Ha llegado una nueva realidad. Jueces 4:24 nos da el verdadero reportaje: “Y el poder de los israelitas contra Jabín se consolidaba cada vez más, hasta que lo destruyeron”. ¡Otra versión dice que el pueblo de Dios próspero y prevaleció!
Nuestra tendencia de ser convencidos por la bulliciosa jactancia del enemigo puede ser corregida sólo cuando nos adherimos a la realidad de nuestro Dios. Cada reporte noticiero, cada estadística y cada jactancia arrogante tienen que ser medida con lo que Dios nos ha dicho y con la realidad de nuestro Dios. Nuestras expectativas tienen que ser atadas a Él, en la resurrección de Cristo. Él no sólo reversó la muerte sino que Él venció la muerte. Él no sólo venció la muerte sino que Él le ganó al enemigo. Nuestra celebración de una tumba vacía incluye la victoria que vemos en Revelación 1. Él tiene las llaves de la muerte y el infierno. Su victoria va más allá de no estar en la tumba. ¡La muerte no lo pudo detener! Así que cuando nos alineamos con nuestro Dios triunfante y eterno, es cuando el panorama realmente cambia. Salmos 37 habla la verdad. ¡Sólo Dios es invencible!
Con regocijo,
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Rev. Peggy I. Kennedy
www.TwoSilverTrumpets.ca
“Sonando la voz profética a Canadá y mas allá…”

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